19 octubre, 2011
Una mujer joven, madre de un bebé de 9 meses, de profesión profesora de piano y pianista acompañante… Ésta era la situación de la catalana Mª Antònia Iglesias antes de que en 2003 le fuera diagnosticada de urgencias una sepsis y fallo multiorgánico. Tras 53 días en coma, se despertó con amputación del brazo derecho a nivel de metatarsos de la mano derecha, del brazo izquierdo por debajo del codo y ambos pies a nivel del astrágalo. Distintas prótesis le han permitido volver a sentarse delante de un piano.
ADAPTARSE Y VIVIR
“El proceso de adaptación a una prótesis no es fácil, no lo ha sido y no lo será, ya que a lo largo de toda tu vida tienes que ir consiguiendo mejorar los resultados obtenidos en la utilización de cada una de ellas. Y hay que tener en cuenta que yo cada día llevo cuatro”, nos comenta esta pianista con un fuerte espíritu de superación.
Tras varias intervenciones quirúrgicas para facilitar la utilización de prótesis, así como un largo proceso de recuperación Mª Antònia Iglesias ha podido reintegrarse a su vida familiar, con limitaciones funcionales importantes. Necesita ir en silla de ruedas eléctrica, tanto en casa como en la calle, ya que supone un gran esfuerzo físico caminar con prótesis y zapatos especiales. Naturalmente, ha de ser eléctrica pues carecer de manos le impide hacerla funcionar manualmente.
En cuanto al cuidado de su hijo, después del largo proceso de rehabilitación, durante el cual fueron su marido y sus padres quienes estuvieron al cargo, ha podido volver a encargarse plenamente de su desarrollo.
No obstante, a pesar de todas las cosas que ha podido realizar por sí misma, con sus limitaciones, precisa de una ayuda permanente de otra persona para funciones bastantes básicas, sobre todo si implican desplazamiento y movilidad.
DEDOS BIÓNICOS
En 2008, Mª Antònia accedió a una prótesis ProDigits, convirtiéndose en la primera persona en España en ser implantada con dedos biónicos.
La mano biónica para su brazo derecho le ha facilitado la realización de algunas funciones que antes hacía con dificultad, así como otras nuevas, por ejemplo beber de una botella de plástico o coger con la mano biónica cosas delicadas que antes destruía al agarrar.
Se siente afortunada, pero no por ser pionera, sino porque como resultado de toda la evolución de su enfermedad, ha conocido a personas con un sentimiento de humanidad, solidaridad, comprensión y ayuda maravilloso.
Mª Antònia comenta que “en ese sentido, todo el personal de Touch Bionics no sólo han creado unos dedos a medida, sino que, a medida que nos hemos ido conociendo, hemos creado una forma de comprendernos y comunicarnos que no dudo se traducirá en una evolución de futuro”.
Para la pianista, ciertamente ha supuesto un esfuerzo importante el adaptarse a la nueva mano biónica, pues pesa más que su anterior prótesis y la forma de comunicarse con ella es diferente. Además de habituarse a unas nuevas funcionalidades, tiene que aprender a controlarla y poco a poco descubrir nuevas facetas o cosas que hacer.
EL REENCUENTRO CON SU PIANO
Durante el proceso de trabajo con los técnicos de Touch Bionics, el personal le preguntó cuál era su ilusión más ferviente; a lo que Mª Antònia respondió que volver a tocar el piano. Su sorpresa fue que, sin ningún coste, crearon una nueva prótesis de silicona para su mano derecha, con tres dedos no articulados.
Después se ha ido perfeccionando el sistema, también en silicona, mediante cuatro dedos en forma especial, lo que junto con una gran ilusión, dedicación y esfuerzo por su parte, le ha permitido tocar piezas sencillas al piano.
A esto se suma que la casa Yamaha, al enterarse de su caso, le regaló un moderno piano adaptado, lo que le ha permitido evolucionar aún más su situación y relación con el piano y la música.
Aún así, insiste en que, con prótesis o sin ellas, su situación real es de gran invalidez, ya que sufre amputación de las cuatro extremidades, y, aunque las prótesis y silla de ruedas pueden facilitar la realización de algunas actividades, ello no ha permitido retomar sus antiguas ocupaciones.
A día de hoy, la mano biónica está concebida para facilitar ciertas actividades de la vida domestica, pero no para la realización de otras manipulaciones tan complejas como puede ser tocar el piano de forma totalmente autónoma.
LA ORTOPEDIA Y LA ESPERANZA
“Sinceramente, cuando tomé conciencia de toda mi nueva situación personal y familiar, se puede imaginar la cantidad de sentimientos y vivencias que se presentan, y más cuando te das cuenta de que tienes un hijo tan pequeño. Todo esto también ha sido un acicate para mi propio esfuerzo.
Las posibilidades del mundo de la ortoprotésica son, por lo general, desconocidas para la población, salvo cuando pasas a ser un cliente, momento en que la sufres, la padeces y, finalmente y con gran esfuerzo, la disfrutas”, nos transmite Mª Antònia.
Además, añade que “la ortopedia es un mundo prácticamente desconocido. Pienso que el mundo de los que se consideran normales, desconoce, generalmente, toda una realidad social, cultural, e incluso económica. A pesar de haberse avanzado mucho en Organizaciones y servicios, de alguna manera se mantiene una inopia del potencial humano y vivencial de esa parte de la población”.



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